¿Qué es el MUI?

El Movimiento Universitario de Izquierda (MUI) es una organización universitaria nacional que nació en 1999 en Mar del Plata, en un momento en el que nuestro país se encontraba sumergido en la época neoliberal que buscaba convertir todos los derechos en artículos de mercado. La universidad no era ajena a este proceso, y así ocurrió cuando en 1995 se sancionó la Ley de Educación Superior (LES) que establecía las bases para que avanzara la privatización de la universidad. El MUI es heredero de las luchas que buscaron frenar la aplicación de la LES y defender la universidad pública, gratuita, crítica y comprometida socialmente.

El Movimiento Universitario de Izquierda asume al marxismo como la teoría a partir de la cual analizar la realidad (mundial, nacional y universitaria) y generar condiciones para transformar estas realidades. Creemos que nuestra tarea como intelectuales, docentes y/o futuros profesionales no puede estar separada de las necesidades del conjunto de la población, de los trabajadores y el pueblo. Es una convicción profunda para nosotros y nosotras que es posible superar la sociedad capitalista, responsable de innumerables crímenes y daños a la humanidad, como lo son las guerras de conquista por recursos naturales, la xenofobia, los genocidios por razones políticas, étnicas y religiosas, el hambre y la transformación de la salud y la educación en un servicio al que puede acceder sólo quién pueda pagarlo. Creemos y trabajamos a diario para construir una sociedad que se asiente sobre nuevos valores de igualdad, respeto mutuo, democracia participativa y eliminación de la explotación humana: una sociedad socialista.

En la universidad, consideramos que es muy importante la organización y la participación estudiantil: en la definición de los planes de estudio y sus contenidos, para garantizar horarios y condiciones de cursada que permitan a todos los y las estudiantes ingresar, permanecer y egresar de sus carreras, así como también para construir pensamiento crítico y emancipador. En nuestra historia, retomamos la tradición de lucha iniciada con la Reforma Universitaria de Córdoba de 1918, en la que los estudiantes cordobeses se pusieron en pié para luchar contra el dogmatismo y la censura en la educación, por la autonomía de la universidad con respecto a la iglesia católica, los partidos políticos y las empresas, por la democratización de los órganos de gobierno de la universidad (integrados en ese momento únicamente por profesores, sin representación estudiantil) y por la vinculación de la universidad con las luchas obreras y las necesidades del pueblo. Con este hecho, que tuvo repercusiones latinoamericanas, se inaugura la tradición reformista en la universidad; tradición en la que nos reconocemos y que nos proponemos continuar. Nuestro objetivo es hacer las reformas posibles en la universidad, para avanzar hacia el camino de la necesaria revolución de liberación: hacer lo posible pero no limitarnos en ello, ir volviendo posible lo necesario.

Somos un Movimiento que cree intensamente en las raíces de nuestra Latinoamérica profunda: india, mestiza, mujer, estudiante, campesina y obrera. El latinoamericanismo no sólo es parte de nuestra identidad, sino que también es una definición política de la sociedad que queremos construir: queremos una Patria Grande unida y hermanada, la unidad de toda Latinoamércia y el Caribe. Los pueblos latinoamericanos nos hermanamos a partir de compartir una misma historia de más de 500 años de conquista y explotación, de saqueo de nuestros recursos naturales y violencia contra nuestra población. Compartimos también el hecho de vivir hace más de 200 años la subordinación al imperialismo nortemericano, el cual financió y organizó las terribles dictaduras militares que generaron miles de desaparecidos y asesinados, entre ellas la última dictadura militar vivida en nuestro país que se llevó la vida de 30000 compañeros y compañeras.

La rebeldía contra esta situación de explotación y subordinación también ha sido constante. Desde las rebeliones de Tupac Amaru, nuestra revolución de Mayo, la resistencia de Calfucurá a la masacre conocida como la “Conquista del desierto”, la lucha de los trabajadores de la Semana Trágica y la Patagonia Rebelde, la resistencia a la dictadura militar de 1955, certeramente llamada por Rodolfo Walsh “revolución fusiladora” y fundamentalmente la Revolución Cubana , hasta los gobiernos progresistas que se instalaron en nuestro continente a principios de este siglo, como los casos de Nestor y Cristina Kirchner en Argentina, Lula Da Silva y Dilma Roussef en Brasil y Pepe Mujica en Uruguay, juntos con otros gobiernos que decididamente plantearon y plantean el horizonte socialista: Hugo Chávez en Venezuela, Evo Morales en Bolivia, Rafael Correa en Ecuador. El antiimperialismo, la vocación de lucha por la independencia real de nuestros pueblos es parte de nuestra identidad y de nuestros objetivos, como sostenía el comandante Ernesto “Che” Guevara: “Una aspiración común, la derrota del imperialismo, nos une en nuestra marcha hacia el futuro; un pasado común de lucha contra el mismo enemigo nos ha unido a lo largo del camino”… “Si fueramos capaces de unirnos, que hermoso y que cercano sería el futuro

 

“Por un mundo donde seamos socialmente iguales, humanamente diferentes y totalmente libres” Rosa Luxemburgo

Desde el Movimiento Universitario de Izquierda nos reconocemos como feministas: ubicamos este posicionamiento en la lucha cotidiana contra la discriminación que genera la sociedad capitalista y patriarcal hacia las mujeres y las identidades disidentes, construyendo modelos “correctos” acerca de lo que “debe ser” un varón y una mujer, y criminalizando a las identidades trans/travestis.

El capitalismo genera una división sexual del trabajo entre varones y mujeres, de la cual la Universidad no se encuentra ajena. En esta división sexual académica, los varones siempre fueron los estudiantes legítimos, calificados y valorados, vinculados a las exactas por ejemplo, por su supuesta racionalidad, falta de empatía, frialdad, etc.; sin embargo, en ciertos momentos históricos se fueron generando carreras destinadas a mujeres. Esto no fue azaroso, sino que tiene que ver con mitos que determinan qué es ser varón y qué es ser mujer: las mujeres serían maestras, psicólogas, trabajadoras sociales, por su supuesto sentido maternal, su delicadeza, y el vínculo de tales profesiones con la crianza, el cuidado y el ámbito doméstico (muchas con futuros empleos subcalificados, malpagos y devaluados).

Producto de estas lecturas se ha producido históricamente en la universidad la discriminación y exclusión de las aulas de las personas trans/travestis, con lo que una de las tareas que se nos presentan como más necesarias en la actualidad para democratizar el acceso a la universidad es el cumplimiento de la Ley de cupo laboral Trans, también como homenaje a la lucha de nuestras camaradas Lohana Berkins y Diana Sacayán.

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