A Cien años de la Reforma Universitaria las juventudes antimperialistas del continente decimos: Defender la Universidad Pública y el Derecho a la Educación

2018: A Cien años de la Reforma Universitaria las juventudes antimperialistas del continente decimos: Defender la Universidad Pública y el Derecho a la Educación

34859956_10155926912912885_6332346850321891328_n.png

En el año del centenario de la Reforma Universitaria, nuestro continente se encuentra un momento de ofensiva feroz del imperio contra nuestros pueblos que se propone desandar lo transitado en términos progresistas en las primeras décadas de este siglo, una verdadera agudización de las disputas imperialistas sobre Nuestra América. La conmemoración del centenario de la Reforma será, de este modo, un momento importante en la confrontación entre los diferentes proyectos de universidad y de sociedad que hay en nuestra región, que es también la confrontación de las diferentes lecturas sobre las implicancias del centenario del Grito de Córdoba.

En América latina y el Caribe, se multiplican los homenajes y celebraciones de la gesta Reformista, cuyo profundo sentido popular y democratizador, aún vibra en los pueblos de la región.

Una de las iniciativas en las que los clases dominantes intentarán adueñarse del sentido de la Reforma Universitaria será la III Conferencia Regional de Educación Superior (CRES). La III CRES se celebrará del 11 al 15 de junio de 2018 en la ciudad de Córdoba, y está organizada por el Instituto Internacional de la UNESCO para la Educación Superior de América Latina y el Caribe (IESALC), por la Universidad Nacional de Córdoba (UNC), por el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN-Argentina) y por la Secretaría de Políticas Universitarias (SPU) del Ministerio de Educación y Deportes de Argentina. Además, cuenta con el apoyo especial del Consejo de Rectores de Universidades Privadas de Argentina (CRUP), así como de numerosas instituciones, asociaciones y redes académicas del ámbito de la educación superior en América latina y el Caribe.

Hoy, con el viento norte que azota nuestra región, esta CRES está atravesada por el intento renovado de repartir el continente para los grandes monopolios económicos. Las multinacionales (incluidos por supuesto, los consorcios de universidades privadas y la industria editorial) pretenden que las Universidades latinoamericanas se ubiquen a su merced, con aranceles en aquellas casas de estudio donde no los hay y con severos aumentos de éstos en las que si, restricciones al ingreso y una elitización creciente que deja afuera del derecho a la educación superior a millones de jóvenes. El promedio regional de jóvenes entre 18 y 24 que van a la Universidad en la Región es solo del 30%, y en muchos de nuestros países tienen una cobertura de menos del 15%. La Universidad aún es un privilegio y las expectativas de expansión del sistema se orientan al negocio y no a que los Estados garanticen el derecho a la educación superior para todas/os.

En este sentido, es clave impedir el retroceso en los derechos conquistados y la intromisión del negocio privado de las universidades y de las corporaciones internacionales que pretenden orientar la educación, la ciencia y la tecnología, destruyendo por completo nuestra soberanía e intentos de integración latinoamericana.

A este plan imperialista, hoy más que nunca debemos oponerle un enorme movimiento universitario latinoamericano y caribeño, que recupere la orientación combativa y democratizadora de los Reformistas del 18.

La CRES 2018, que tiene un carácter claramente multi-institucional debe llenarse de pueblo: el debate de la universidad, su sentido, su futuro, no puede quedar en manos de tecnócratas ni funcionarios dispuestos a entregar nuestros derechos. La conmemoración del Centenario de la Reforma Universitaria debe ser un hito que le demuestre a los gobiernos y al Imperialismo que el Movimiento Universitario Nuestroamericano tiene programa propio, debe ser escuchado y tenido en cuenta. Tenemos la responsabilidad de construir una Nueva Hora Americana, con una Nueva Reforma Universitaria que sea sustento para la creación de una nueva institucionalidad popular en la Universidad.

El movimiento popular latinoamericano tiene este junio una cita importante: constituir la celebración del Centenario en un momento de movilización, de debate y discusión, de reflexión y de configuración de un proyecto de universidad pública, popular, feminista, democrática y anti-imperialista. Por eso proponemos:

1. Universidad como Derecho Humano: universidad popular, universidad democrática

Garantizar el derecho a la educación superior depende de un presupuesto adecuado, la gratuidad al acceso, la permanencia y el egreso, el acceso gratuito a libros y apuntes para estudiar e investigar, el transporte gratuito, un comedor universitario con precios realmente populares, guarderías/jardines de infantes para hijas e hijos de estudiantes y trabajadores, albergues estudiantiles y ampliación de las bandas horarias para favorecer a estudiantes trabajadores.

Para garantizar la educación superior como derecho humano es necesario poner en debate la democracia de la universidad, el cogobierno y la división y existencia de los claustros.
La propia existencia de claustros debiera ya ponerse en crisis y configurar una nueva institucionalidad democrática que destruya jerarquías y meritocracias y en cambio se constituyan espacios de trabajo colectivo, orientado, interdisciplinario; no se trata de hacer como si los conocimientos y experticias de todas y todos fueran iguales, sino de potenciar al máximo las diferencias y las experiencias del conocimiento popular, donde el aprendizaje y la enseñanza no se ejerzan solo de arriba hacia abajo y puedan ser creadas colectivamente.

En esta misma dirección es imprescindible elaborar propuestas sobre el cogobierno. Los órganos de cogobierno, expresivos de la comunidad universitaria y de las organizaciones populares, deben ser quienes definan las principales políticas en las universidades, para que estos expresen consensos y disensos respecto a la política académica, a las definiciones de aquello que es central en la universidad: docencia-investigación-extensión, de forma tal que pueda coexistir un plan estratégico junto con aquellos desarrollos creados por el propio quehacer de las y los sujetos. De esta forma, es clave que los cogobiernos definan una agenda académica que tenga en consideración las prioridades y necesidades de los sectores sociales más postergados. Por supuesto que en esta línea hace falta definir la forma de elección más democrática, no solo para que participen todos en la elección de las y los representantes, sino para que la participación política y la definición de las políticas universitarias no queden solo en manos de las y los representantes, sino que el conjunto de la comunidad pueda ser partícipe. Es decir, vale la pena repensar e institucionalizar formas participativas y electivas que rompan la delegación exclusiva a través del voto, para ensayar formas de democracia popular colectivas, eficientes y eficaces.

Hoy, en gran parte de latinoamérica, tenemos un sistema universitario muy mal articulado con la escuela media, que genera circuitos diferenciados, que profundizan incluso más las diferencias sociales: las/los que tienen, porque el poder adquisitivo las/los favorece y porque las escuelas medias a las que van, suelen garantizar condiciones mínimas como para ir a la universidad, éstas y éstos acceden; las/los que no tienen, no.

2. Docencia, investigación y extensión

La Nueva Reforma Universitaria debe recuperar un enfoque total de la vida social. En este sentido, es clave comprender no solo que todas las ciencias son sociales, que la definición de qué se investiga, cómo, cuándo, cuánto, dónde, quiénes, debe formar parte de la planificación y orientación del cogobierno; y que es imprescindible reponer una concepción interdisciplinaria del conocimiento. En este sentido, es central redefinir estrategias y formatos de enseñanza-aprendizaje y evaluación.
Las cátedras como forma de organización de la universidad pública requieren una revisión y una crítica que permita ensayar y producir nuevas formas. Es necesario poner en tela de juicio las cátedras como espacio de prestigio, de jerarquías. Evidentemente, la tríada docencia- investigación-extensión necesita de organismos con autonomía relativa que puedan hacerse cargo de llevar adelante los propósitos de una universidad popular. Sin embargo, eso puede ser pensado de otras formas, de las que también existen ejemplos, en donde las tareas y los roles puedan democratizarse y rotar según las necesidades específicas, pues entre nosotras y nosotros hay quienes hacemos mejor una cosa que otra, o necesitamos formarnos más en algún aspecto (tal vez incluso luego de muchos años de labor universitaria), etc.

La política de extensión universitaria en la Nueva Reforma Universitaria debe estar orientada a producir conocimiento e incluso servicios con y para los sectores populares y sus organizaciones, apuntando a la construcción colectiva del conocimiento con sentido transformador, a favor de las mayorías. Es necesario avanzar junto con las organizaciones populares en la jerarquización y curricularización de las actividades de extensión, así como en la incorporación de planes y objetivos en esta área por parte de las universidades, como forma de desarrollar la vinculación con el territorio en el cual la universidad se encuentra inserta y con la participación de las y los universitarios en su carácter de tales, de los problemas sociales actuales.

Los proyectos y planes de trabajo/estudio de cada uno de estos organismos con autonomía relativa tienen que poder concebir la tríada de forma orgánica y no como estamentos estancos u obligaciones de compromiso., Es necesario poner un freno y dar marcha atrás con las injerencias en las Universidades públicas de las empresas transnacionales y los organismos financieros internacionales, así como de las fundaciones y ONGs ligadas a los mismos. Es decir, la Nueva Reforma Universitaria debe garantizar el desarrollo científico y tecnológico en pos de la soberanía Nuestroamericana mediante la consolidación de una universidad autónoma del mercado y antiimperialista.

Frente a la carencia o desbalance de las producciones norteamericanas o europeas de contenidos y problemáticas respecto a nuestras discusiones nacionales y latinoamericanas, es imprescindible la incorporación en nuestros Planes de Estudio de aquello que se produce en América Latina, así como fortalecer la elaboración de contenidos con carácter nuestroamericanos, que es lo que permitirá resolver ese desbalance. Esto no implica chauvinizar lo que estudiamos, sino elaborar científicamente de una forma popular respuestas a los problemas de los pueblos. Es urgente orientar la producción de investigaciones ligadas a las demandas de las clases subalternas.

En nuestros países, la ciencia y la tecnología se producen mayormente en las universidades públicas. Una Nueva Reforma Universitaria debe no solo garantizar condiciones de trabajo y producción científica dignas, sino que debe garantizar el derecho humano al acceso y producción de ciencia y tecnología. La Nueva Reforma Universitaria tiene que poder trazarse una agenda estratégica de soberanía científica, es decir, de la capacidad de resolver de forma independiente los desafíos de bienestar de las grandes mayorías. Pero esto es imposible si no trazamos lineamientos políticos soberanos para nuestra región.
En síntesis, la Nueva Reforma Universitaria tiene la tarea de producir una agenda científica- tecnológica, en la cual la propiedad de la ciencia y la tecnología sea colectiva y popular; producida por trabajadores de distintos sectores sociales (y no solo de elite) y orientada a resolver las necesidades y deseos culturales, sociales, industriales, económicos y artísticos de las grandes mayorías postergadas.

La Universidad de la Nueva Reforma debe ser un espacio de crítica, de una intelectualidad comprometida, participativa, solidaria.

3. Universidad anticapitalista, antipatriarcal, antimperialista

La construcción de una universidad feminista y diversa (en términos LGTTTBIQA) es una disputa integral que la Nueva Reforma debe contemplar en términos de la batalla ideológica, cultural y de los contenidos curriculares, como también en materia de igualdad de condiciones en los espacios de trabajo. La concreción de una nueva universidad es tarea de luchas y avances concretos como la creación y aplicación de protocolos contra la violencia de género, la aplicación del cupo laboral travesti-trans, las políticas de inclusión integral al colectivo LGTTTBIQA, entre otras iniciativas que es necesario llevar adelante en las Universidades. La Nueva Reforma Universitaria tiene que transversalizar la igualdad de género como enfoque.

La lucha por una universidad feminista y antipatriarcal no es en absoluto disociable de la lucha anticapitalista y antiimperialista. La universidad en el Capitalismo está en crisis: su sentido, su razón de ser, su organización, su orientación, su capacidad de contener a las mayorías. Por un lado, es un negocio fabuloso para las grandes empresas (industria farmacéutica, editorial, agronegocios, etc., junto con consultorías y certificaciones); y al mismo tiempo, esto es a costa de la elitización y dejar al margen del derecho a la educación superior a las grandes mayorías de la humanidad. La universidad tal como está planteada no colabora en resolver los problemas vitales de la mayoría de la población mundial: el hambre, el desempleo, la guerra y la violencia, los genocidios, la destrucción del medio ambiente, la falta de acceso al agua potable, a las cloacas, a la vivienda, a la salud, a la educación, al deporte, al ocio, etc.

La crisis del capitalismo convive además con una crisis de alternativa popular que reemplace al capitalismo, un proyecto socialista, colectivista, emancipador de la especie humana. Esta convivencia de ambas crisis se expresa hoy crudamente en gran parte de Latinoamérica y el Caribe de la mano de gobiernos despojados de toda ética, cuyos dirigentes son CEOs de grandes empresas y sin ningún pudor en confesar y llevar adelante políticas cuyo interés es antagónico con el bienestar de las mayorías.

La Nueva Reforma Universitaria debe constituir un aporte, una fortaleza del movimiento popular: fortaleza simbólica y fortaleza material. Una verdadera usina de pensamiento crítico y configuración de otras relaciones sociales.

No hay Nueva Reforma Universitaria sin lucha y confrontación contra el poder, contra el conocimiento parcelado e hiperespecializado, contra los negocios mafiosos, contra la mercantilización educativa, contra los aranceles y mecanismos de exclusión de las mayorías, contra las meritocracias y las jerarquías enquistadas y un gran conjunto de actores y situaciones diversas contrarias al derecho de los pueblos a una educación emancipadora.

Como sostenían los jóvenes reformistas del 18’: “Los dolores que nos quedan son las libertades que nos faltan. Creemos no equivocarnos, las resonancias del corazón nos lo advierten: estamos pisando sobre una revolución, estamos viviendo una hora americana.” Los dolores que le quedan a nuestros pueblos son las libertades y los derechos cercenados por el gran capital y las oligarquías, y es momento de acabar con los privilegios históricos de las clases dominantes, abriendo el camino para las conquistas populares, la democracia, la igualdad y la paz.

La encrucijada está planteada: resolvamos la crisis del capitalismo con su negación y con la construcción de una nueva sociedad y una nueva universidad.

“La Universidad debe pintarse de negro, de mulato, de obrero, de campesino, o quedarse sin puertas, y el pueblo la romperá y él pintará la Universidad con los colores que le parezca”.

Che Guevara

Adhieren:

Federación Juvenil Comunista de la Argentina
Liberación – Corriente de Universidad, Ciencia y Tecnología
Movimiento Universitario de Izquierda
Frente Revolucionario Comuna (FREC) – Bolivia
UJS – União da Juventude Socialista – Brasil
JJCC – Juventudes Comunistas de Chile
Juventud Comunista Colombiana – Juco
Juventud Comunista del Ecuador
Juventud Comunista de Guatemala
Juventud del Partido Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca – URNG
Federación de Jóvenes Comunistas – México
Juventud Comunista Paraguaya
Juventud Comunista Peruana
Juventud Comunista del Perú – Patria Roja
Unión de Jóvenes Comunistas – Uruguay
Juventud del Partido Socialista Unido de Venezuela – JPSUV

Toda organización que quiera adherir a la Declaración puede hacerlo enviando un correo a lafede.internacionales@gmail.comT

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s