El 30 de Marzo y el 6 de Abril, las y los universitarios paramos por el trabajo, la educación y las paritarias libres

Desde el Movimiento Universitario de Izquierda llamamos a participar activamente del paro general convocado por las dos CTA el próximo jueves 30 de Marzo, así como también a movilizar el jueves 6 de abril, fecha del paro general convocado por la CGT.

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El gobierno de Mauricio Macri, desde su llegada al poder a fines de 2015, dejó en la calle a más de 250.000 trabajadoras y trabajadores; aplicó un brutal tarifazo en los servicios públicos esenciales; generó 5.000.000 de nuevos pobres; liberó las importaciones estrangulando a las pequeñas y medianas empresas volcadas al mercado interno de consumo; devaluó la moneda, restándole poder adquisitivo al salario e incentivando la inflación; provocó una formidable transferencia de recursos hacia los sectores más concentrados de la economía, particularmente los vinculados con las finanzas y las grandes multinacionales; se sometió a las exigencias de los fondos buitre; renunció a defender la soberanía nacional en todas las causas que la comprometen y ha pedido perdón por ello a empresas y potencias extranjeras; inició el rumbo para reducir a su mínima expresión -cuando no a su liquidación- al sistema soberano de alianzas regionales como el Mercosur, la Celac y la Unasur, encaminándose hacia la Alianza del Pacífico hegemonizada por los Estados Unidos de Norteamérica para condenar e impedir el golpe de Estado contra Dilma Rouseff.

Los encarcelamientos de los compañeros y compañeras de la Organización Tupac Amaru en Jujuy, encabezados por Milagro Sala, son apenas una muestra del brutal revanchismo de clase que expresa el gobierno macrista.

Las trabajadoras y trabajadores de la economía popular ven amenazadas sus fuentes de trabajo y sus condiciones de vida, producto de una Ley de Emergencia Social que no se reglamenta. Las pequeñas y medianas empresas nacionales, verdaderas generadoras de empleo y garantes del abastecimiento de productos esenciales en todo el territorio, no pueden hacer frente al tarifazo ni competir con el ingreso masivo e indiscriminado de productos importados. La desocupación juvenil supera el 10%.

Más de cinco millones de personas padecen crecientes problemas con formas fraudulentas de empleo, subocupados, o carencia lisa y llana de trabajo. El gobierno de los grandes ejecutivos de las multinacionales sabe que, más allá de la frontera del 15% de desocupación, las convenciones colectivas de trabajo perderán fuerza y capacidad de negociación en favor de asalariadas y asalariados. Es en el marco de esta estrategia general que el gobierno arremete feroz contra el derecho de los trabajadores y trabajadoras a negociar libremente sus paritarias, y pretende imponer un techo del 18% a los aumentos, al mismo tiempo que incumple la Ley de Financiamiento Educativo al no convocar a la Paritaria Nacional Docente.

No hay problemas de gestión, ni errores de aplicación, ni fallas estructurales. Estamos frente a una estrategia de poder que busca eliminar de raíz todo y cualquier resabio de un Estado atento a las necesidades de las grandes mayorías populares y, para ello, sus mentores y representantes no dudan en liquidar aquellas normas que lo garantizaron en el pasado, como tampoco cabildean a la hora de filtrar, entre los pliegues del Estado de derecho, la sombra ominosa de un Estado policial.

Como universitarios y universitarias hemos aprendido junto a nuestro pueblo que nuestros derechos no son un regalo de nadie, que todo lo que hemos conquistado se lo debemos a la voluntad de lucha y al trabajo constructivo de la unidad del campo popular. Lo hemos aprendido en todas y cada una de las grandes jornadas históricas que protagonizamos como pueblo, en todas las rebeliones contra la opresión y aun bajo la negra noche de la dictadura cívico militar.

Estamos convencidos de que nuestros derechos sociales y económicos siempre tienen relación con un proyecto político, con un proyecto de país, de nación. Por ello no fuimos, no somos ni seremos neutrales. La defensa de nuestros intereses está íntimamente unida a la lucha por la soberanía política y económica de nuestra Patria y, desde luego, atada indisolublemente a las luchas de nuestros pueblos hermanos de la Patria Grande.

De igual modo, somos conscientes que las luchas por la defensa de las libertades sociales y políticas, en contra de la represión y la judicialización de la protesta, se entrelazan con la lucha por el sostenimiento del sistema democrático, por impedir la conformación de una democracia de baja intensidad que reniegue de las políticas de Memoria, Verdad y Justicia, como quiere instaurar el macrismo volviendo a plantear la teoría de los dos demonios y poniendo en duda el número de las compañeras y compañeros desaparecidos por el genocidio.

Sabemos que el macrismo va a intentar quebrarnos, dividirnos y atemorizarnos, pero tenemos una enorme confianza en nuestras fuerzas y en lo que hemos aprendido y construido. No estamos igual que en la resistencia al menemismo. La solidaridad activa con los compañeros despedidos, con los que luchan por mejoras salariales, con los que luchan por mantener su fuente de trabajo, con los que se niegan a cerrar sus pequeñas y medianas empresas, con las que defienden las empresas recuperadas y las cooperativas, con las mujeres que no se arredran con el femicidio creciente ni con las muestras más descaradas de machismo y patriarcalismo, con los científicos y universitarios que enarbolan sus vocaciones en defensa de todo el pueblo, con los curas en opción por los pobres y por la tierra, el techo y el trabajo para todos, con el grito ancestral y soberano de nuestros pueblos originarios y, en fin, con todo aquel que se levante dignamente contra la opresión, todo ello constituye el fundamento de la necesaria articulación de todas las luchas particulares en un plan nacional de lucha.

Reconocemos las importantes demostraciones masivas ocurridas durante este mes de marzo y sostenemos la necesidad de no darle ni un minuto de tiempo sin luchar al gobierno de Mauricio Macri, porque por cada minuto de tregua habrá un desocupado más y habrá más hambre en nuestro pueblo.

Llamamos a todas las centrales sindicales a confluir en un paro nacional efectivo contra el ajuste, el tarifazo y los despidos y, precisamente por ello llamamos a movilizar el jueves 30 de marzo, fecha del paro general convocado por ambas CTA, y el jueves 6 de abril, fecha del paro general de la CGT. No creemos en los paros sin movilización, el motivo de un paro general de estas características es político, es para gritar fuerte que nuestro pueblo no quiere más neoliberalismo ni está dispuesto a ser arrojado nuevamente a un horizonte de hambre, desempleo y miseria.

Desde el MUI seguiremos trabajando por la unidad de todas las fuerzas que se oponen al macrismo y que aspiran a vivir en un país soberano, en paz, con democracia y participación ciudadana, con salarios dignos, sin despidos, sin represión y sin ajuste. Un país en el que se respeten los derechos sociales y los derechos humanos de niños, jóvenes, adultos y ancianos. Un país para todos y todas.

Por el trabajo y la educación
Por la libertad de Milagro Sala y todos los presos y presas políticas
Exigimos la convocatoria inmediata de la Paritaria Nacional Docente
Exigimos aumentos salariales que superen la inflación prevista
¡Basta de ajuste y despidos en nuestra educación!

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