Documento Fundacional M.U.I. (Mar del Plata, 1999)

Mar del Plata, 8 de mayo de 1999

De dónde venimos y por qué la necesidad de este espacio

La crisis estructural que sufre la universidad argentina nos plantea nuevos desafíos a la izquierda: tomar medidas políticas para comenzar a superar la dispersión y la construcción solitaria y desarticulada que nos caracteriza en el movimiento de masas universitario. Las experiencias agrupacionales a nivel estudiantil nacidas al calor de las luchas del 95’ contra la sanción de la Ley de Educación Superior (LES) recorrieron un camino de acumulación que ha llegado a un techo al no encontrar un horizonte político que permita darle sentido y perspectiva a la lucha.

Esta carencia de organización a escala regional y nacional es el resultado de la falta de una alternativa política contenedora de todo el impulso de lucha por el cambio social en la Argentina, lo cual ha dificultado el establecimiento de una fuerte identidad de izquierda en el movimiento estudiantil que vaya más allá de los reclamos puntuales y que sea capaz de disputarle a la Franja Morada la conducción del movimiento estudiantil organizado. Reconociendo la ausencia de una vanguardia constituida que contenga toda la pluralidad de las expresiones de la izquierda, es saludable superar la lógica histórica de declararse de antemano vanguardia efectiva.

Impacto del neoliberalismo en la universidad

La dictadura militar empezó con este modelo neoliberal a través del terrorismo. Agotado en el mundo el Estado distributivo, se impone una nueva forma de dominación hegemonizada por el capital financiero que implica una remodelación en los Estados Nacionales ante la necesidad de abrir las fronteras a los capitales. A su vez, las anteriores funciones del Estado son abandonadas paulatinamente para readecuar esta nueva forma de acumulación del capital. En esto consiste el acelerado proceso de privatizaciones del patrimonio nacional y de los servicios, generando bolsones de desocupación y exclusión social, instalando la lógica del Dios Mercado como única manera de regulación económica. La fase siguiente apunta a incorporar a la salud, seguridad social y la educación bajo el dominio de las grandes multinacionales.
El neoliberalismo se maneja con la dinámica de inclusión-exclusión.  Inclusión de los elegidos futuros conductores cooptados por las multinacionales y de los intelectuales e ideólogos formadores del consenso, y exclusión de las mayorías populares achicando las posibilidades de acceso al conocimiento.

Debemos ubicar la Ley de Educación Superior (LES) en este marco, que no hace otra cosa que garantizar la dictadura del capital financiero, y redefinir el rol de la Universidad para adelante, reproducir la ideología, la técnica y la gerencia política del sistema.
La LES prioriza el fortalecimiento de las ciencias duras o teóricas frente a las ciencias sociales, cuya única misión es la de ser “bomberos de la exclusión social”. La sumisión de las Universidades Nacionales al imperio de esta Ley arranca con la reforma de los Estatutos, dónde ya se deja sentado el chantaje que implica a los ofrecimientos de fondos vía FOMEC[1], a cambio de transformaciones curriculares aceleradas guiadas por el Banco Mundial. La privatización está en marcha.

La pérdida de los lazos solidarios y el “sálvese quien pueda”, nacidos de la represión y el terror, se consolida con esta reconversión universitaria.

Qué universidad necesitamos

Si bien estamos conscientes de que el modelo de universidad que se venía desarrollando en el país luego de la dictadura no corresponde con un ideal de institución abierta al cambio, dispuesta a la transformación de la sociedad, sino por el contrario se trataba de la universidad funcional a los intereses de las clases dominantes del anterior modelo, los cambios planteados por el neoliberalismo retrotraen el estado de la Universidad al oscurantismo derrotado a principios de siglo.

Nos pronunciamos en contra de este nuevo modelo que se nos intenta imponer tanto desde el gobierno como desde la dirección universitaria Aliancista. Necesitamos una universidad realmente autónoma. Una universidad que acompañe los procesos de lucha por las transformaciones sociales y sea capaz de generar un discurso alternativo al “pensamiento único” neoliberal. Luchamos para que la universidad produzca intelectuales orgánicos a la clase.

No se trata ya sólo de la necesidad de que las mayorías populares puedan acceder a la educación superior, se trata de generar un espacio articulador del pensamiento crítico, donde la investigación científica esté avocada centralmente a resolver los problemas y necesidades de las mayorías sociales: que sea el soporte técnico se las propuestas y programas incluyentes que detengan la marginación humana, un espacio que cuestione la idea de que este es el único futuro posible para la humanidad.

Una Universidad que rompa con los paradigmas de ascenso social individualista, en pos de instalar nuevos valores que ubiquen al progreso como una causa colectiva e integradora y que ponga al ser humano en el centro del problema del estudio universal.

Por un nuevo movimiento estudiantil

La hegemonía Franjista en la conducción formal del movimiento estudiantil argentino desde el 83’ se caracterizó por el desarrollo de un discurso oportunista de identificación con postulados reformistas y “defensa de la educación pública”, mientras su acción se adapta a los cambios reaccionarios en la universidad para seguir utilizando los organismos formales del movimiento estudiantil como trampolín político-partidario. De esta manera, la Franja Morada asume como incuestionable la LES por gozar de la legalidad del sistema sin cuestionar su ilegitimidad esencial, al negar los derechos más elementales de la educación. La Franja pasa a ser un instrumento necesario para la instalación de la LES en las universidades, rol que asumen sin dejar de negociar su privilegio en el marco de la corporación radical universitaria (Rectores, Decanos, funcionarios varios y dirigentes políticos).

Necesitamos un movimiento estudiantil que se constituya como sujeto constructor de alternativas junto a la clase obrera y el pueblo, que promueva una nueva subjetividad estudiantil vinculada a la conciencia de la necesidad y la posibilidad de la reconstrucción del campo popular para un cambio revolucionario de la sociedad.

Ante el recorte presupuestario anunciado por el gobierno nacional, se desata un nuevo y poderoso ataque contra la supervivencia de la universidad. Ante esta situación, nuevamente los aplicadores de la LES, los reformadores de los Estatutos que permitieron la bajada de la ley a los regionales universitarios, los impulsores de las reformas curriculares reaccionarias y cómplices de los acuerdos con el Banco Mundial -osea los dirigentes de la Franja Morada- ahora llaman a “defender la universidad del vaciamiento presupuestario”. Los decanos, ayer impulsores de la eliminación de carreras conforme a las exigencias de las evaluadoras multinacionales, ahora dan clases públicas.

Es momento de sentar las bases de un Nuevo Movimiento Estudiantil que pueda librar a la universidad del oportunismo y pueda establecer una lucha constante contra la aplicación de esta ley ilegítima y autoritaria y por lograr una educación para todos. Es momento de movilizar a todas las fuerzas posibles, de impulsar una articulación del conflicto a nivel nacional, pero denunciando a su vez las responsabilidades del gobierno de la universidad, de la conducción burocrática de la Franja Morada.

Es en el desarrollo de un conflicto de esta magnitud donde se ponen al descubierto los intereses electoralistas de la Alianza y donde queda también abierta para la izquierda una gran posibilidad de disputa contra esta hegemonía en el seno de la masa estudiantil.

Construyamos un Movimiento Universitario de Izquierda (M.U.I.)

Los que firmamos este documento invitamos a las agrupaciones y militantes estudiantiles e intelectuales, con quienes coincidimos en las luchas cotidianas, a empezar a caminar un espacio que nos nuclee, a buscar los acuerdos estratégicos que necesitamos para lograr perspectiva futura a nuestras construcciones parciales, a unir nuestros esfuerzos de lucha en un Movimiento Universitario de Izquierda (M.U.I.) que nos permita articularnos a escala nacional.

Creemos que el surgimiento de este espacio potenciará las posibilidades de articulación del espacio grande de agrupaciones independientes, y lo planteamos en una constante dinámica política que permita que los acuerdos políticos estratégicos que se vayan consolidando, no excluyan las necesidades políticas de alianzas constantes con el resto de la izquierda orgánica, por el contrario estamos convencidos de que este movimiento agrupacional universitario favorecerá la búsqueda permanente por la unidad de la izquierda.

Planteamos este Movimiento Universitario de Izquierda (M.U.I.) como un aporte a la instalación de una nueva cultura de izquierda, anticapitalista y antiimperialista, y con una metodología de construcción desde los grupos y personas que sumen su voluntad hacia una organización abierta a resolver las disputas y líneas de acción nacionales contemplando también las particularidades regionales o locales.

Convocamos a suscribir este llamamiento como expresión de la voluntad de participar y construir esta nueva herramienta política universitaria, y a realizar todos los esfuerzos para, en el transcurso de tres meses, hacer un encuentro fundante de esta propuesta.

[1] Fondo para el mejoramiento de la calidad universitaria

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