Marcelo Feito, el Teniente Rodolfo

El 16 de septiembre de 1987 caía en combate el camarada Marcelo Feito mientras cumplía tareas internacionalistas en El Salvador luchando junta a los cumpas del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN).

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Marcelo, o Teniente Rodolfo como se lo conocía en tierras salvadoreñas, es uno de los más claros ejemplos de la tradición internacionalista que tenemos los comunistas, basada en llevar a la práctica aquello que nos enseñó el Che de “sentir en lo más hondo cualquier injusticia que se cometa contra cualquiera en cualquier parte del mundo”.

Solidaridad Internacionalista que se practicó en España durante la Guerra Civil, en Cuba cuando se iniciaba la Revolución, en El Salvador y Nicaragua con las Brigadas del Café, y ahora en Venezuela, Bolivia, Chile y Paraguay empujando para que los procesos de cambios profundos que viven los pueblos de Nuestra América se consoliden hacia un horizonte de igualdad, soberanía e independencia. En definitiva, hacia un horizonte de Revolución y Socialismo.

Con el triunfo del FMLN el Salvador cambió de color. Cuando se anunció la victoria del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) una marea roja copó cada rincón de las principales ciudades. Los rostros de Martí, del Che, se multiplicaron en cientos de remeras y banderas de jóvenes y no tanto, que transformaron la postal habitual de un país que fue gobernado durante casi veinte años por la derechista Alianza Republicana Nacionalista (Arena).

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Pero puertas adentro del comando de campaña del FMLN la euforia se mezcló con recuerdos que dieron lugar a la emoción.

“Hace casi 23 años insté a la Brigada General San Martín –integrada por jóvenes militantes de la Federación Juvenil Comunista de la República Argentina (Fede)– a combatir en El Salvador. Siempre me pesó esa responsabilidad y cuando conocí el escrutinio me cayeron lágrimas pensando en la lucha de Marcelo Feito que murió combatiendo junto al Frente”, comentó el titular del Partido Comunista argentino, Patricio Echegaray.

El FMLN se creó en 1980 con el propósito de coordinar a los grupos armados que participaron en una guerra insurgente que duró hasta 1992. El enemigo era el gobierno de derecha, aliado del “imperialismo yanqui”, como lo caracterizaba la guerrilla por entonces. Y la lucha, claro, era por la liberación nacional. La conducción del Frente convocó a brigadas de jóvenes comunistas de toda Sudamérica. Así fue que, en 1985, desde la Argentina, partió hacia El Salvador la Brigada General San Martín, integrada por 15 militantes, entre ellos, Marcelo Feito.

De inmediato, el guerrillero argentino se integró a las Fuerzas Armadas de Liberación (FAL). Una consigna lo entusiasmaba: “Si Nicaragua venció, El Salvador vencerá”. Estuvo un año en Chalatenango, combatiendo junto al FMLN. Su nombre de guerra era “teniente Rodolfo”, pero sus camaradas de armas lo apodaron “Guevarita” porque siempre arengaba a los suyos con una frase: “Ahora vamos a ver si seremos como el Che, si ponemos el cuerpo y logramos vencer”.

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El 16 de septiembre de 1987, Feito puso el cuerpo y murió. Fue en combate. El “teniente Rodolfo”, un ex obrero metalúrgico, fue el único argentino que cayó durante esos años en tierra salvadoreña.

Pasaron más de dos décadas. El FMLN hace años que le dijo adiós a las armas. Su triunfo llegó a través de las urnas, y el periodista Mauricio Funes fue elegido presidente.
Vuelve a recordar Echegaray: “Marcelo admiraba al Che y a Fanny Edelman (voluntaria en la Guerra Civil Española y miembro del Comité Central del PCA). Era un gran antiimperialista con una conciencia patriótica y marxista. Él quiso y pudo ser como el Che. Este triunfo es de él”.

Feito comenzó su militancia en la Federación Juvenil a finales de los ’70. Tiempo después se convirtió en el secretario general de la región norte. En 1985 se sumó a las “Brigadas del Café” en Nicaragua, una experiencia de los jóvenes comunistas argentinos que los acercó al proceso de la revolución sandinista. Un año después, partió a El Salvador.

“El Teniente Rodolfo tenía muy claras sus ideas y nosotros aprovechamos su capacidad para fortalecer y animar la lucha de los otros combatientes. Él llegó en uno de los momentos más difíciles de la guerra y aportó su energía, su juventud y su fuerza para combatir en la zona más peligrosa. Allí murió. Allí se transformó en uno de los héroes que hermanó con sangre la relación del Partido Comunista argentino y el salvadoreño.

Recuerdo que citaba continuamente al Che Guevara, que extrañaba los bifes de chorizo y que era muy solidario con sus compañeros”, recuerda Ramiro Vásquez, miembro de la comisión política del Frente Farabundo y jefe del comando de guerrilla que integró Feito. Continúa Vásquez: “En varias oportunidades puso en riesgo su cuerpo para sacar heridos y muertos. Jamás permitió que alguien se quede en medio de las fuerzas enemigas. Este triunfo es su homenaje”.

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