La Alianza del Pacifico y el rediseño de la política exterior argentina

 

Marcelo F. Rodríguez[1]

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A seis meses de haber asumido el gobierno de Cambiemos, la política internacional, como se preveía, es una de las áreas en donde la administración de Macri viene realizando los cambios más significativos.

Tal como anunciaron en campaña, el poner fin a los procesos de integración con una visión latinoamericana para “reinsertar” a la Argentina en el “mundo” según su visión neoliberal, es uno de los primeros objetivos al que se han lanzado con particular ímpetu.

Algunos ejemplos de esto:

Ya desde su plataforma electoral, el macrismo proponía poner en marcha el denominado “Plan Belgrano para el Norte Argentino”. Este plan abarca a 10 provincias de la Región: Salta, Jujuy, Tucumán, La Rioja, Catamarca, Misiones, Corrientes, Chaco, Formosa y Santiago del Estero, se presenta como una política de “desarrollo y reparación” para esta región del país, que persigue el objetivo de “hambre cero”.  Pero tras este discurso y analizado desde la idea que tiene el oficialismo de lo que es “volver al mundo”, que no es otra cosa que ubicar nuestra política internacional en concordancia con los intereses geopolíticos del imperialismo norteamericano en América Latina, el Plan Belgrano es una iniciativa que busca profundizar las políticas de saqueo de nuestros bienes naturales, militarizar la región con la excusa de la lucha contra el narcotráfico para garantizar estos objetivos y, de paso, habilitar políticas que puedan desestabilizar al gobierno de Evo Morales en Bolivia.

Para confirmar estas intenciones, podemos citar el traslado de fuerzas de seguridad a la región en las últimas semanas y la confirmación por parte de de las Fuerzas Armadas de la presencia de un contingente de funcionarios norteamericanos en la Provincia de Misiones que están recorriendo la zona con el objetivo de instalar lo que denominan una “Base de Observación”, la cual se instalaría en Puerto Iguazú.

Esta supuesta “Base de Observación” en el norte de nuestro país tiene un correlato en el extremo sur del mismo ya que también se informó que funcionarios del Ministerio de Defensa argentinos se reunieron con funcionarios del Pentágono para avanzar en un acuerdo que busca establecer un supuesto “Polo Científico” en Ushuaia.

Así, como con el pretexto de la lucha contra el narcotráfico, en el llamado Plan Belgrano para el Norte Argentino, se anuncia la instalación de oficinas de la DEA en el norte de nuestro país y ahora se habla de una “Base de Observación”, el denominado “Polo Científico” que se anuncia en Ushuaia no son más que eufemismos que buscan disfrazar la instalación de bases militares en zonas estratégicas de nuestro país.

En este rediseño que está llevando adelante el macrismo de la política exterior argentina, el ingreso a la Alianza del Pacifico es un objetivo anhelado por el gobierno para torcer profundamente el rumbo que veníamos tomando como país en este terreno.

Es por eso que la decisión tomada en México por los integrantes de la Alianza del Pacífico de aprobar la solicitud presentada por Argentina de integrarse a ese bloque como país “observador”, resulta de enorme importancia.

El 1 de julio, cuando Macri llegue a Puerto Varas para sumarse a la cumbre de presidentes de ese bloque integrado por México, Chile, Perú y Colombia, dejará atrás la política de integración regional que nuestro país impulsó en los últimos años.

Durante los gobiernos del kirchnerismo, toda posibilidad de acercamiento con la Alianza del Pacifico fue dejada de lado en conjunto con los gobiernos de Venezuela, Bolivia, Ecuador y Brasil, ya que es claro que esta Alianza es impulsada por los Estados Unidos para contrarrestar la dirección de autonomía frente  los intereses imperialistas que guiaron la creación de la UNASUR, la CELAC y el ALBA y llevar adelante, una flexibilización del MERCOSUR, como planteo el Ministro Prat Gay durante la visita de José Serra, canciller del gobierno golpista brasilero, a la Argentina.

No es casual que la aceptación de Argentina como “observador” llegue en un momento en que fuerzas golpistas han suspendido en sus funciones a Dilma Rousseff en Brasil, para instalar un gobierno a la medida de los intereses de los EEUU.

Entre los 40 países que participan en calidad de “observadores” en la Alianza del Pacifico, ya se encuentran Paraguay y Uruguay, por lo que la incorporación de la Argentina y la situación que se vive en Brasil representan un claro llamado de alerta sobre el rumbo que tomará el MERCOSUR en el mediano plazo.

No en vano, la canciller Susana Malcorra, que no escatima gestos para llegar a su objetivo final, la Secretaria General de la ONU como sucesora de Ban Ki-moon, declaró que “nada que se vaya a hacer con la Alianza del Pacífico se hará sin el Mercosur”. Queda claro, promover una relación privilegiada del MERCOSUR con la Alianza del Pacifico en un esquema de “libre comercio” controlado por los Estados Unidos, en detrimento de los esquemas de integración que se privilegiaron en los últimos años es el objetivo central de Cambiemos.

Hace casi 11 años, en 2005, el No al ALCA que se gritó en Mar del Plata de la mano de Hugo Chávez, Néstor Kirchner y Lula entre otros dirigentes latinoamericanos, marcó un punto de inflexión en todo el continente sobre como encararían nuestros pueblos el camino de la integración, hoy, la contraofensiva imperialista busca imponer un modelo de integración a su medida como intentó serlo el ALCA, dejando de lado los niveles de autonomía, autodeterminación y antiimperialismo con que se desarrollaron los procesos de integración en los últimos años, una integración con espíritu nuestroamericano, como sostenía José Martí.

Enfrentar la Alianza del Pacifico como se enfrentó el ALCA, comprendiendo al proyecto de integración latinoamericana como parte de un ideario liberador y emancipatorio, es el desafío que enfrentamos en esta coyuntura, ya que el cumplimiento de ese ideario está en disputa en nuestra región, amenazado por un modelo de integración basado en el sometimiento a los intereses norteamericanos y del gran capital.

[1] Sociólogo. Director Adjunto del CEFMA

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